Puentes Creativos

Espacio dedicado a las bellas artes y a la creación.

Poemas*

Yo y tu... y la noche

Yo aquí sintiendo como entra la noche en sus dominios, tu allá en algún lugar observando las hojas de otoño caer con un viento suave y ese susurro llega a mis oídos y me uno a ti. Y ahora los dos sintiendo y observando la noche nos adentramos en sus misterios, en su silencio aquietador, en su pulso cadencioso, largo, amable. Y ese viento que nos conecta , se derrite en el lecho de la oscuridad, se abriga con ella y se cobija y acurruca como un hijo con su madre.

Siempre la noche te trata de hablar, miento te está hablando siempre y nuestros ruidos internos nos cierran la oportunidad de dialogar con ella. Pero Hoy, tu y yo queremos escucharnos, hoy tu, yo y la noche queremos sentirnos observandonos el uno al otro, y en esa trenza que vamos formando en el fluir de cada uno. Ahi nos encontramos, yo lo siento, tu lo observas y la noche lo sabe.


Las napas del amor

Del Rocío más leve de tus madrugadas rescata esas gotas de amor que quedan atrapadas en las fronteras de tu corazón...

No permitas que se seque tu manantial, dedícale tiempo.

Explora tus posibilidades. Los caudales se conforman de cientos y cientos de gotas concertadas en ir en una misma dirección y causa. Imita a la naturaleza y verás a Dios.


El árbol

Un árbol herido, en un bosque anónimo... lluvioso. Murciélagos en vuelo nocturno lo atraviesan indiferentes. El árbol roído, clama con hidalguía ayuda para seguir con vida. Un frágil equilibrio lo hace permanecer erguido con su tronco quebrado por un viento inhóspito. Sus hojas se mecen permitiendo una precaria estabilidad. Otras ráfagas y caerá...

No hay queja, no hay llanto, no hay lamento, hay altivez y tenacidad.

Mientras haya vida, hay misión, hay sentido, lo sagrado por delante y el regalo de ser quien es, va guiando la senda, el camino.

Amanece y el árbol en pie, solemne, un viento arremolinado se acerca, develado por el ruido de sus hojas hermanas, el viento silba a modo de aviso que está pronto a su clímax e intensidad, las hojas se mecen y tocan su rostro, adivinando lo que viene y se despiden... un silencio de segundos y un crujir de madera agudo, seco, fluido y mortal al mismo tiempo.... derrumbándose el árbol, queda apoyado a mitad de caída en sus hermanos, en los brazos de ellos.

Muere en plenitud de su madurez y expresión de vida, silente, agradecido... y en paz.


Todo queda

Por cuantas ciudades has pasado, cuantas casas has habitado, en cuantas camas te has dormido, en cuántos sofás te has estirado, cuánta agua ha limpiado tu cuerpo, cuánta comida te ha alimentado y la ropa que te ha cubierto y dado abrigo. Has tenido sexo, te has enamorado y has creado descendencia. Y has viajado para experimentar otras culturas y olores y has disfrutado. Has tenido dinero, abundancia... y en la estrechez igual has disfrutado más modestamente. La naturaleza ha estado a vuestra disposición para que la experimentes en todo su esplendor. Has podido dormir todas las noches de tus días y tus desvelos te han hecho crecer... pero un día o una noche partirás a otras experiencias en otros lares... y toda esta vida quedará para otros como corresponde... en la rueda del samsara .

Todo quedará...menos tú...

*Jaime Assael, poeta.